miércoles, 18 de mayo de 2011

Jugar es Educarse

Comprender el juego como sinónimo de educación y así mismo asumirse como una práctica de libertad.
La educación es un tema que nos concierne a todos los seres humanos, en tanto que somos los humanos quienes hemos creado cultura y la hemos recreado a través de la educación.
Siendo así, y siguiendo el postulado de Hans Gadamer “Educación es educarse”[1], la educación se entendería como un cultivo de sí, y dicho cultivo no es más que la posibilidad de creación y desarrollo del ser. Jugar es educarse, en la medida en que el juego es voluntario (se toma la decisión de jugar) y creador de cultura (cultivo).
Ahora bien, asumir el juego como sinónimo de educación es comprender que la educación es ante todo el desarrollo del ser. Al respecto, Heidegger plantea que la construcción del ser es “trabajar dando forma a un lugar que ya se habita”[2], para Heidegger el ser construye porque habita, y se habita un lugar en el que, como tal, le pertenezca al ser; para efectos de argumentar esta idea, el lugar a habitar es el sujeto mismo, ya que según Heidegger, porque el ser habita un lugar, puede construirlo, es de esa manera como puede “modificarse a sí mismo”, construirse y/o desarrollarse humanamente.   
El hombre es un ser cultural por el juego y la educación es un proceso cultural por antonomasia, en ese sentido, y como dice el Proyecto Curricular de la Licenciatura en Educación Física (PCLEF), citando a Lisandro Cabrera,  el hombre es ante todo un proyecto, es una tarea educativa y social que solo puede desarrollarse en el mundo que le es propio, a saber, el mundo de la cultura. Como producto de la cultura, el hombre puede a su vez crearla, conservarla, transformarla o perfeccionarla”[3]. 
Ahora bien, la educación es un proceso propio del ser humano, sin embargo, no es un proceso individual, como dice Freire (citado por de Roux) “Nadie educa a nadie. Nadie se educa solo. Los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo”[4]. Por ello, la finalidad del proceso educativo es el desarrollo del ser, pero dicho desarrollo se da en la medida en que interactuamos con los demás sujetos, se trata, entonces, de reconocer a cada sujeto como valor del acto educativo. Al respecto, Alain Tourain propone asumir una reconstrucción de la vida social que se dé o se evidencie a través de la educación[5] (como sinónimo de juego), pero dicha educación no es una institución, sino personas, seres humanos que viven  el acto educativo en torno a la idea del sujeto; seres humanos que se educan entre sí mediatizados por el mundo, sujetos que son y que dejan ser, seres humanos que se cultivan así mismos, que sienten, piensan, reflexionan, actúan y construyen su propia existencia.
Dado lo anterior, en la medida en que el juego comprendido como educación, es el reconocimiento de los sujetos que componen la vida social, el reconocimiento de los sujetos que crean, recrean y transforman la cultura, siendo así, es preciso asumir el juego como un acontecimiento (Hecho o suceso, especialmente cuando reviste cierta importancia)[6], comprenderlo en toda su complejidad, asumirlo como el acto humano que nos permite el desarrollo del ser, el cultivo de sí. Es preciso reivindicar el sentido del juego, no como una simple actividad que se da en los hombres, sino más bien, como el gran dador de vida que da sentido al desarrollo de los seres humanos, porque tal como dice Schiller (citado por Paredes) “quede entendido que el hombre sólo juega cuando es plenamente tal, y sólo es hombre completo cuando juega”[7].


[1] Gadamer, Hans, La educación es educarse, Editorial PAIDOS, Barcelona, España, 2000, pág., 11.
[2] HEIDEGGER, Martín. El Construir Y El Habitar. En: Conferencias. Http://Www.Lecturalia.Com/Libro/11422/Conferencias-Y-Articulos
[3] Proyecto curricular licenciatura en Educación Física. Registro calificado. Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá. 2009. Pág. 26-27.
[4] De Roux, Rodolfo, Elogio de la incertidumbre, Editorial Nueva América,   edición, Bogotá, Colombia, 1997, Pág., 164.  
[5] Touraine Alain. “¿Podremos vivir juntos?”. París. 1997.
[6] http://buscon.rae.es/draeI/


[7] PAREDES, Jesús, Juego, luego soy Teoría de la actividad lúdica, Wanceulen Editorial Deportiva, S.L., Sevilla, España, 2003, Pág. 25.

La Señora Edufísica


Basta mirarte para saber que no eres la misma,

la misma de la que un día no muy lejano me enamoré.

Me enamoré de ti, por el brillo de tus ojos,

Ojos despiertos, atentos y curiosos, siempre brillantes,

Brillantes como el conocimiento que posees de ti misma,

tan brillante que no te logras ver.

Verme en ti, era como jugar,

Tomar tu vida y crearla nuevamente,

pintar de luz culta tu pasado,

Y en ese juego,

darle vida a la humanidad.

Humanidad que era reflejada en tu cuerpo,

en cada una de tus sensaciones,

en todos tus pensamientos

y hasta en tus actuaciones.

Pero había alguien más enamorado de ti.

De tus mismos ojos despiertos, atentos y curiosos,

Y por ello, curioso es lo que siento por ti.

Porque no me enamore de tus ojos, sino de los míos

Eran mis ojos los que observaban el mundo.

No me enamore de tu lucidez,

Porque ni siquiera podía contemplarla, ni siquiera era sensible.

No me enamoré de tu cuerpo

Porque observe con detenimiento

que tus sensaciones, pensamientos y actuaciones

eran fríos, déspotas e inhumanos.

No me vi en ti,

Porque en ti ya estaba alguien más,

El más despreciable de los seres,

Aquel que con su mediocridad, facilismo e insensatez

Te pinto con gris técnica la vida,

El mismo que te obligo a entrenar en la monotonía

El mismo que te prohibió jugar.

Hoy, Justo en frente tuyo,

Sé que ya no eres la misma de la cual me enamore.

Por mucho tiempo te observe, te toque, te indague

Y hoy eres tan ajena y tan distante de lo que un día soñé.

Sin embargo, en lugar de olvidarte seguí pensándote;

Y pensándote fue como el color de mi mirada

Entre preguntas y sonrisas te descubrió

Y justo en medio del desconocimiento perturbador

Detrás de mi juego estabas tú.

1,2,3 por el sueño humano de la educación

1,2,3 por ese juguetón

Que detrás de tu nombre escondida está,

Pero al que tu nombre le dice

Que tú, tienes prohibido jugar.

sábado, 21 de noviembre de 2009

La comunicación, una excusa para pensar la realidad

La idea sobre la cual quiero realizar este ensayo, la he venido construyendo en las clases de semiótica y pragmática. Al principio era una idea bastante abstracta pero la he venido concretando, y aunque todavía me falta realizar una documentación que me permita fortalecerla más, tengo ya las bases -por decirlo de algún modo-, empíricas para desarrollar la hipótesis que me idee. Quiero plantear la comunicación como una excusa para pensar la realidad.

Empezaré por hacer una descripción de las bases sobre las cuales realizo este planteamiento. En primer lugar esta totalmente involucrada la idea de “competencias comunicativas”, esta idea es abordable desde distintas perspectivas, pero es sólo una de ellas la que me interesa abordar para sustentar este ensayo. La idea de competencia comunicativa es entendida comúnmente como el medio para que el niño pueda ser usuario de la lengua oral y escrita, esta definición es -bajo mi perspectiva- una visión muy técnica de la comunicación. La oralidad y la escritura son los dispositivos que emplea el modelo de educación tradicional y los utiliza por que es solo a través de ellos que se puede saber si el niño logró retener en su memoria lo que el maestro le explico en la clase, estos dispositivos –oralidad y escritura-existen y han sido importantes porque dentro de la escuela, la iglesia y la misma sociedad son los que han permitido que los individuos rindan cuentas de lo que hacen, y entonces, mientras muchos implementan estos dispositivos a la ves se preguntas ¿pero por qué a los niños no les gusta leer ni escribir?, pues yo pienso que es exactamente por la intención con la que están dirigidas la lectura y la escritura.

Ahora bien, pueden existir mil formas de enseñar la competencia comunicativa pero tal vez son muy poquitas las maneras como podemos hacer que un niño aprenda que es leer y que lo que el debería considerar importante para su vida. No les gusta leer ni escribir porque van a rendir cuentas de un libro que no les agrada, de hecho ni siquiera estarían leyendo, estarían ojeando el libro, estarían “manoseándolo” pero no leyéndolo. Por ello mi idea propone que la escuela redimensione o reestructure sus conceptos de leer, de hablar de escribir. La escuela debería mostrarle a los niños –como diría Fernando Vásquez- que hay múltiples modos de leer; que no se lee sólo con los ojos, que leemos con el cuerpo; que podemos leer un texto, pero también espacios, como la ciudad o la escuela o su casa. De igual modo, mostrándole que se puede leer simbólicamente, o estructuralmente o a partir de indicios. En suma, que leer no es seguir unas letras con los ojos porque, entre otras cosas, cada texto requiere de una forma especial de leer, de hecho cada comunidad o grupo social lee los textos de manera distinta. Hay que mostrarles o evidenciarles a los estudiantes que se lee distinto según el género y según la edad. Es más, la propia clase podría ser un laboratorio para invitar a que los lectores jóvenes expliciten sus lecturas, como una manera de validar esas otras maneras de leer.


Pero dado que estas ideas de pereza a leer y escribir están fuertemente marcadas en los niños, pienso que habría que empezar a desarrollar en ellos una cultura investigativa en donde cada uno de ellos sea un investigador y que esto les de cuenta que no hay investigación sin escritura y que no hay escritura sin lectura y no hay lectura si no hay expresión, no hay lectura si nosotros mismos no hablamos, si no dialogamos con lo que estamos leyendo. Tanto la investigación como la lectura-escritura comprometen a la educación y más especialmente a la vida de cada uno de ellos.

Para hacer posible estas dimensiones es necesario tomar distancia de los métodos prefigurados. Las estrategias, en la investigación o en el acto pedagógico, no son más que apuestas; le apostamos a un modo de proceder, en cuyo camino podemos devolvernos o desviarnos, según sean las coyunturas. Algo semejante ocurre en el análisis de un texto, o en general en la recurrencia hipotética inherente a la aventura de la lectura. Por eso considero que el estudio del lenguaje y la literatura pueden contribuir al debate sobre la transformación de la escuela, del país, del mundo, de cada uno de ellos y de quienes le rodean.

En la escuela las competencias comunicativas se desarrollan a través de la literatura y, la literatura es muchas cosas. Por eso considero que cada maestro, dependiendo de lo que entienda por literatura, ha de articular u organizar su hacer en el aula de clase. Pero ha de tener en cuenta que la literatura forma parte de la historia; pero no por ello enfocarse solo en enseñar los movimientos, las escuelas, los autores. No, por que esa manera de entender la literatura es una de las más descuidadas a mi parecer. Un profesor puede saber mucho de autores, de épocas, de movimientos, pero si no muestra algunos de los procesos de composición o ciertas estrategias narrativas, pues será muy superficial su abordaje de la literatura. La literatura es más que la historia, la literatura es la vida; es el ejercicio de crear mundos posibles con palabras, es la exploración de las potencias creativas del lenguaje.

Otra base que sostiene este ensayo es la comunicación. Los individuos como integrantes de una comunidad -que es comunidad por que puede comunicarse- y debido a los múltiples avances tecnológicos que aparecen cada día se encuentran con la imperiosa necesidad de crear e implementar nuevas formas de comunicación para el interactuar con el otro y así obtener un una relación con el mundo.

La comunicación posee una importancia vital en la interacción social el ser humano. Toda persona tiene la posibilidad de comunicarse y para ello emplea primordialmente el lenguaje; quien le permite interactuar con la realidad natural y social. El Lenguaje es el vehículo de acceso al conocimiento, la ciencia la tecnología, el arte y la cultura de la comunicación en la medida en que desarrolla las dimensiones del hacer en toda organización social desde el desarrollo del individuo.

Como medio que entreteje las competencias comunicativas, la sola comunicación y los individuos a parece la realidad. ¿Qué es lo real?, ¿Qué es la realidad?, acaso ¿no es real lo que el niño imagina, lo que piensa, lo que dibuja, lo que escribe?

Hablar de la realidad resulta bastante complejo, porque existen miles de realidades para cada persona, pero entonces lo que nos permite que el otro pueda conocer lo que yo percibo de mi realidad es la comunicación. Puede pasar un solo hecho pero depende de cuantas personas lo presenciaron para saber la cantidad de realidades que surgen en torno a el.

Ahora bien, teniendo en cuenta las anteriores premisas, quiero aclarar y especificar mi idea.

Cada niño vive su propia realidad y cada quien se ha configurado el mundo de una manera propia, y no es justo que la escuela coarte la mirada del mundo, en lugar de desterrar de los chicos el amor por el lenguaje y por sus manifestaciones, debería acercarlo al chico, debería proponerles que cada uno hiciera una lectura y relectura de su realidad, porqué ven de esa manera, qué les afecta, porqué se consideran diferentes a los demás. Hay que promover una cultura que le apunte a la reevaluación del concepto leer y de escribir, hay que ubicarlos no como el simple hablar y escribir, no, hay que redimensionar las competencias comunicativas para entenderlas como un proceso formación integral responsables, críticos de una sociedad que cada día requiere personas más humanas con alternativas de propuestas de solución a los problemas de comunicación y los conflictos sociales.

Promover en la escuela el ejercicio de la escritura que es fundamentado en la lectura posibilita la creación de nuevas realidades, de nuevos mundos y es posible que a esto se refiera Jesús pineda, la escritura, la lengua y la cosmogonía se reúnen y se completan posibilitando la fe y la creencia de nuevos mundos, de nuevas realidades, en donde lo inanimado cobra vida, en donde una simple niña puede ser mil cosas, desde una princesa hasta una bruja. Porque como diría Gianni Rodari …”una palabra lanzada al azar en la mente, produce ondas superficiales y profundas, provoca un serie infinita de reacciones en cadena implicando en su caída sonidos e imágenes, analogías y recuerdos, significados y sueños…”

Yo entendería perfectamente si un niño me dice que no quiere leer ni escribir, a mi no me agradan muchas practicas y no las desarrollo y por ello pienso que la opción de la literatura en las escuelas debería ser opcional, así como debería ser opcional el arte, la música, el teatro, las danzas, que cada quien decida que tenga la opción de hacer lo que le agrada, porque queda muy difícil obligar a crear, porque para ello se requiere de entrada cierto interés personalísimo obligar no consigue nada, lo único que hace es formar cuerpos sin mundos. La literatura por ser creativa no debería ser obligada. Pero vale la pena entender que amar la literatura es reconocer su historia, su pasado representado en miles de sujetos, y su presente representado en cada uno de nosotros, y es por esto que hay un saber o un conocimiento de la literatura que la escuela debe mostrar. Claro, con nuevas didácticas, con estrategias más contextualizadas o al menos de mayor interés para las nuevas generaciones. La pregunta no es si los estudiantes deben leer o no “La Odisea”; el problema es qué estrategia didáctica se debe emplear para que sea novedoso, rico e interesante hacerlo. Desde el cine se puede lograr un vínculo para llegar al texto, o apelando a la vida cotidiana, la experiencia del que aprende o a su mirada de género.

Apelar a la lectura y la escritura es la forma mas sutil y tal ves la mejor herramienta que garantiza que los chicos van a pensar por si mismos, claro si los maestros reestructuran sus conceptos de leer y escribir, porque hay un mal entendido muy grande actualmente, la gente esta confundiendo la escritura con la redacción y hay que señalar que la escritura es una herramienta del pensamiento que permite objetivar la conciencia, mientras que la redacción es un problema con las palabras, la escritura es un problema con las ideas. Escribir no es transcribir la oralidad. He podido presenciar en muchas ocasiones cómo los maestros por celar tanto la ortografía y la sintaxis, se olvidan de enseñar a escribir. Hay mucho aprestamiento de la mano, pero muy poco del cerebro. Yo prefiero los escritos de un estudiante donde se ve una estructura de pensamiento ordenada, aunque tenga fallas en la ortografía, que a un estudiante sin problemas de ortografía o redacción, pero sin ninguna estructura u organización en sus ideas.

En síntesis, vale la pena reiterar que somos seres con la naturaleza innata para comunicarnos y en vista que actualmente hay temor y apatía por leer y escribir hay que pensar en que estamos fallando y hay que redimensionar y reestructurar la forma de hablar de comunicación. Hay muchas maneras de leer la realidad y leer implica pensar y escribir necesita que organicemos lo que pensamos para que quien desea saber lo que queremos decir lo entienda, lo comprenda y suscite en él miles de reflexiones para que configure otras tantas realidades y, la clave esta en que así como hay muchas maneras de leer, también hay muchas estrategias de mostrar como leer. La literatura no sólo es historia de la literatura. Escribir es mucho más que enseñar a redactar. Hay que luchar para no seguir hablando de lecto-escritura, sino de lectura y escritura, la lectoescritura no es nada no implica una habilidad para desarrollar el pensamiento, sino la memoria. Tener alguna formación en crítica literaria le ayuda al maestro a tener criterio y orientación en su hacer. Las nuevas tecnologías son otro actor para la enseñanza de la literatura, si actualmente los chicos viven en el internet pues entonces hay que utilizar el internet, no podemos dejarnos descontextualizar eso seria lo peor que podría pasarnos como maestros. El libro de texto escolar opera como una caja de herramientas, como un repertorio, como un abanico de posibilidades, pero también hay que buscar nuevas posibilidades y hay que buscarlas en cada uno de nosotros, si somos maestros y vivimos todos los días conociendo las necesidades de los chicos porqué no somos nosotros mismos los que creamos nuestros propios textos, porque nos dejamos convencer de los que no se untan de niños, hay que acreditar la propia creación para ser un maestro con calidad.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Sentada


Sentada
Dialogando con una soledad aprendida
Calmada
Abrazando una tristeza entendida
Callada
Pensando en una realidad inventada
Perdida
Entre un tiempo sin vida
Encantada
Buscando una luz proyectada
Asustada
Con la mirada detenida
Abatida
Por una humanidad despiadada
Agotada
Escuchando mentiras profesadas
Sentada
Sobre quimeras reposadas
Sentada pero besada
Por la suave brisa que acaricia su tristeza
Mientras ella con duda y proeza Sigue amando la belleza.

Alguien nos ha manejado desde el pasado: el presente y el siglo XXI son como resultado la desmodernización


Colombia es un país que ha estado estancando en la desmodernización[1] desde hace varios siglos atrás. La pobreza y la violencia actual que vive nuestro país no son más que el desencadenamiento de numerosos problemas que nuestra sociedad nunca afronto con valentía y sensatez y ha venido prefiriendo que otros que solo se reducen a un conjunto de mercados o a unas acciones racionales que buscan un placer individual se dediquen a “solucionar” los problemas de la comunidad.
En el siglo XIX, la sociedad colombiana empieza a formar entre ella misma una “identidad comunitaria”, en donde la vida privada de cada uno de los colombianos empezó a ser invadida por una cultura de masas, entonces, esta identidad comunitaria se cerró bajo el poder de los terratenientes y del clero. La iglesia y el estado se confundieron en una amalgama indiferenciada y nefasta. La escuela, una institución que estaba encargada de la educación empezó a perder su estructura clásica, paso a ser manejada por la iglesia y esta hizo desaparecer algunas normas y valores sociales que tenia. Además, la familia, otra institución importante empezó a perder sus valores, las conquistas elementales de la sociedad liberal, como el matrimonio civil y el divorcio, trajeron consigo violencia familiar, irrespeto a las creencias ajenas y la guerra civil (conocida como la violencia), la cual se configuró en una inmensa guerra religiosa, hecha de fanatismo y de ceguera brutal, y llego a extremos monstruosos, teniendo la reconocida presencia de la iglesia como uno de sus principales promotores. Colombia se convirtió en uno de los países más centralistas y conservadores del continente.
Esta desaparición de valores empezó a traer consigo la desocialización. El sistema de protección social se empezó a ver amenazado, ya que se empezó a vivir en un mundo de mercados, de comunidades y de individuos, empezó a desaparecer el mundo de las instituciones donde antes se había vivido. La modernidad se desarrolló tanto que la sociedad disminuyó el control sobre sí misma y se rompieron los controles sociales y culturales que la regulaban.
Pero como la guerra estaba trazada entre dos partidos –liberal y conservador- Un sector del liberalismo acaudillado por Alfonso López Pumarejo intentó una reforma democrática que favoreciera la industrialización, que modificara el régimen de propiedad sobre la tierra, que modificara las relaciones entre el estado y la iglesia, y que abriera el camino para la adecuación de la sociedad colombiana a algunas de las tendencias mundiales del siglo, se pretendían que el país entrara en la globalización.
Esta era solo una reforma moderada, pero naturalmente como el país estaba dirigido por antimovimientos sociales, se desato una inmediata contrarreforma, que trajo violencia antiliberal a los campos y empezó a sembrar el origen de algunos males futuros. El país se resistía al cambio y su reacción despertó nuevas insatisfacciones.
Según William Ospina, grandes esfuerzos históricos intentaron cumplir la imperiosa labor de afirmarse en una tradición y construir una patria, sin embargo, Colombia sigue siendo un país sin un plan de desarrollo sensato y propio, y ello, porque en realidad Colombia esta regida por un estado que representa sólo intereses mezquinos y esta hecho para defenderlos.
Es por ello que empezó a verse una globalización, una economía global que, por si misma era la fuerza dominante que no estaba dirigida por algún actor real, entonces, la sociedad por si sola empezó a caminar hacia su propia destrucción, sin saberlo, sin pensar en ello.
Ahora bien, cada uno de los partidos (liberal y conservador) llego a odiar o a menospreciar a su adversario, se empiezo a ver al adversario como un obstáculo que tenían que eliminar para llegar cada quien a su objetivo. Y es precisamente por esto que asesinan a Gaitán, porque los dos, rojo y azul, no podían permitir que el poder quedará en manos de alguien que no era de los suyos y que era de la democracia. Pues como respuesta a la violencia antiliberal, el sector popular del liberalismo emprendió una defensa de los campesinos perseguidos, que rápidamente fue considerándose como una enorme rebelión popular bajo la orientación del caudillo Jorge Eliécer Gaitán. El entendió que aquel bipartidismo aristocrático cuyos jefes formaban en realidad un solo partido de dos caras, hecho para saquear el país y beneficiarse de él a espaldas de la sociedad, era aquello que no permitía a las personas ser sujetos, actores de su propia existencia ni de su historia, ese era el principal enemigo de la sociedad colombiana.
Gracias al asesinato de Gaitán el pueblo pudo revaluarse un poco y comprender que el poder por dirigir era un negocio y una guerra trazada entre estos dos colores y por ello las personas tuvieron conciencia para protestar y todo este deseo de hacer algo para cambiar la historia de su país trajo consigo una contrarrevolución, que empezó con los incendios, rapiñas y estragos en Bogotá, gritando por motivo el asesinato de Gaitán. Este crimen produjo en todo el país un espontáneo levantamiento hecho de frustración y de desesperanza, pero incapaz de grandes propósitos y aún de trazarse nobles tareas inmediatas, eran muchos quienes pensaban en lo injusto que habían sido con el país, pero muy pocos los que querían dejar de ser títeres de estos partidos, ante tanta violencia la gente prefirió la pasividad y dejar que cualquiera se hiciera cargo de ellos.
Como era de esperarse, estos intentos de protesta alertaron a los dueños del país, y debido a esto, comenzó también la segunda fase de la contrarrevolución, ya que advertidos del peligro de un movimiento popular, los partidos políticos tradicionales que eran los mismos antimovimientos socialistas se lanzaron a la reconquista de sus huestes y se esforzaron por contrarrestar los efectos del discurso de Gaitán. Entre 1945 y 1965 Colombia vivió una verdadera orgía de sangre que marcó desalentadoramente su futuro. El gobierno conservador había abanderizado la policía para que hostilizara a los liberales y, estos a su vez reaccionaron armándose, y empezaron a ver en todo conservador un enemigo. Aunque tristemente, esta fue una violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, porque mientras ellos se mataban, los ricos y los poderosos de ambos partidos los incitaban y financiaban su rencor. Esta violencia despobló los campos de Colombia e hizo crecer las ciudades con millones de desplazados arrojados a la miseria. Y lo más nefasto, es que esta guerra cesó cuando Alberto Lleras y Laureano Gómez se abrazaron y se propusieron crear el pacto aristocrático, llamado “Frente Nacional”, mediante el cual los instigadores de la violencia se beneficiaron de ella y se repartieron el poder durante 20 años, desterrando toda oposición, cerrando el camino de acceso a la riqueza para las clases medias emprendedoras, y manteniendo a los pobres en condiciones de extremo desamparo mientras acrecentaban hasta lo obsceno sus propios capitales.

Los individuos amenazados en primera instancia por la violencia y en segunda por la sumisión ante la ley de dios dejaron de ser títeres, pasaron a ser muertos, por que por lo menos los títeres tienen participación, pero ellos no, quedaron despojados de cualquier iniciativa de participar, prefirieron regalarle sus vidas y su país a una globalización que no tenía un actor real, todo lo que estaba pasando en el país era provocado por ellos, por su miedo de sentirse dueños de sus actos y por ello el país paso a ser un reflejo de ellos mismos, paso a ser una republica que hablaba de democracia donde los que se morían de hambre eran mas de la mitad, pero para ellos mientras existiera alguien arriba en el poder podrían sentir que vivían en un país con democracia, que tristeza porque sin que ellos mismos lo supieran, se empezó a deteriorar desde entonces la participación de los colombianos como sujetos políticos, pues los dos colores que siempre han regido a Colombia hicieron que cada hombre olvidará que podría ser actor su propia historia y de la de su país, y los envolvieron y se dejaron envolver en una cultura de masas, en donde lo mas desalentador, no era que unos subieran donde el pueblo nunca podría estar, no, lo mas desalentador era que pensaran que ellos hacían democracia y es en nuestro pasado donde se tergiverso este concepto y actualmente nadie hace nada para reivindicarlo, para darle su valor y su significado real.
Debido a que el Frente Nacional, le ideo al estado la oportunidad de ser considerado como un instrumento para garantizar privilegios; solo permitió iniciativa económica en el ámbito de las clases, familias y empresas tradicionalmente emparentadas con el poder, y cerró las posibilidades de acceso a la riqueza a las clases medias emprendedoras, persistiendo en la política de negar el crédito y la capitalización de las clases humildes. Esto llevo al estado a la incapacidad de garantizar fuentes de trabajo para las multitudes que seguían llegando a los grandes centros urbanos, cerrándoles a los pobres la posibilidad de acceso a niveles mínimos de vida y condiciones mínimas de dignidad, permitiendo el crecimiento de cinturones de miseria alrededor de las ciudades.
Todo lo que somos socialmente desde entonces es fruto del frente Nacional, es una historia que tiene como resumen la desmodernización. Esos 20 años de frente nacional trajeron algunos de los males mayores de la sociedad colombiana actual, males que se sumaron a los muchos que ya arrastrábamos desde los viejos tiempos, para conformar el cuadro de impotencia y de desesperación que ahora tenemos ante los ojos. Como se prohibió toda oposición legal -cosa que solo puede ocurrir en las dictaduras más agrestes-, surgió y se fortaleció la oposición ilegal, la oposición armada, que ha crecido hasta ser dueña de la mitad del país, que nació promulgando ser un movimiento revolucionario que cambiaría la sociedad por otra mejor, pero no era mas que una utopía y en el fondo realmente estaba inspirada por los mismos principios de los partidos de siempre.
Resulta asombroso que quienes precipitaron al país en ese horror sean los mismos que siguen dirigiéndolo, sean los mismos por quienes siguen votando en las elecciones, aquellos cuyo discurso es el único que impera en la sociedad, aquellos que se resisten a creer que si bien se han enriquecido, han fracasado ante la historia; que tuvieron el país durante mas de un siglo y que el resultado de su manera de pensar y de obrar es esto que tenemos nosotros: la violencia, caos, corrupción, inseguridad, cobardía, miseria y la desdicha de millones de seres humanos.
Lo más asombroso es que a pesar de ya haber transcurrido unos siglos, nosotros sigamos marchando por el camino que alguna ves delimitaron para nosotros, sigamos confiando en un estado que no nos deja ser libres, sigamos respetando unas reglas que nos impiden hablar y existir, es asombroso que sigamos asistiendo a las elecciones y poniendo en el poder a los mismos de siempre a aquellos que nos ofrecen acabar la violencia y traer la paz, que desastre de país, nos dicen mentiras obvias y como tontos las seguimos creyendo, como si paz significará seguir aumentando la deuda externa, o darle mejores oportunidades a los corruptos mientras que los honestos siguen muriéndose de hambre, como si paz significara acabar con los parques naturales, como si paz significara acabar con el trabajo y el cultivo del campesino, como si paz significará acabar con las armas, no es casualidad que una colombiana haya escrito en sus canciones “bruta, ciega, sorda, muda”, como tampoco es casualidad que democracia rime con aristocracia ni que desmodernización rime con corrupción.
¿Cómo es posible que día por día se siga repitiendo la historia de nuestro país? ¿Cómo es posible que sigamos estando petrificados ante lo que sucede diariamente? ¿Cómo es posible que sigamos creyendo tantas mentiras? ¿Cómo es posible que sigamos eligiendo a aquel que nos promete paz? La paz no es acabar con las armas, la paz no es una venganza personal, la paz es un movimiento que no esta al servicio de un modelo de sociedad perfecta, sino que esta directamente dirigido hacia la afirmación y defensa de los derechos del sujeto, de su libertad y su igualdad, la paz es tal ves el camino para salir de la desmodernización en la que estamos es lo que llena el espacio que ha quedado vació por la desaparición del sujeto político, es decir, la paz es el deseo de cada individuo de ser actor de su existencia. Si se desea realmente buscar la paz y no seguir en decadencia, se debe realizar la reconstrucción de la vida social, de la acción política y la educación en torno a la idea del sujeto, en donde a su vez, la comunicación entre los individuos solo puede realizarse si cada individuo reconoce al otro como sujeto, es decir, como un ser que combina libremente identidad cultural e instrumentalidad en la construcción de una vida individuada, sujetos que dejan ser a los otros, sin dejar de ser ellos mismos, apelando a una democracia de la igualdad y a un deseo por existir. Tanto el Sujeto como la sociedad democrática sólo pueden existir por la combinación de tres elementos: el Reconocimiento de la diversidad, la compatibilidad entre diversidad y especificidad (actividades independientes de las culturas) y el reconocimiento de unos derechos humanos fundamentales (reconocimiento del Sujeto independiente)

En resumen, la identidad del Sujeto sólo puede construirse mediante tres fuerzas: primera, el deseo personal de conservar la unidad de la personalidad, desgarrada entre el mundo instrumental y el mundo comunitario; la segunda, la lucha colectiva e individual contra los poderes que transforman la cultura en comunidad y el trabajo en mercancía y, la tercera, el reconocimiento interpersonal del “Otro” como Sujeto.
De esta manera, se puede concebir al Sujeto como único defensor, en primer lugar, de su propia degradación y en segundo lugar, como único defensor de un universo en plena descomposición y en regresión acelerada.
Jensy Calderón



BIBLIOGRAFÍA

· Touraine Alain. “¿Podremos vivir juntos?”. París. 1997.
· Ospina William. Colombia el proyecto Nacional y la franja amarilla?. Colección milenio. Grupo editorial norma S.A. 1999.
· Margarita peña. “Colombia su historia y geografía”.editorial Norma, Bogotá Colombia.1976.
· Zuleta Estanislao. “Educación y democracia”. Bogotá: fundación Estanislao Zuleta, 1995.
[1] Se entiende por desmodernización la disociación de la economía y las culturas y por la degradación de la una y de las otras. Sus dos aspectos principales son la «desinstitucionalización» y la «desocialización». Las instituciones, como la familia o la escuela, pierden su estructura clásica y comienzan a desaparecer normas y valores sociales.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Lo posible se hace real y lo real se hace invisible

Los sueños… el diccionario, los define como “proyectos, deseos o esperanzas sin probabilidad de realizarse”.
Todos hemos tenido algo que ver con los sueños, desde el sueño de dormir hasta el sueño de imaginar. El sueño es una realidad humana, pero contrario a los que muchos piensan, los sueños son realidades posibles que de tanto obviarlas se hacen invisibles.
Todos los sueños que he tenido se han hecho realidad, pero, me preocupa que de tanto soñar olvide disfrutar de los sueños que ya son tangibles, me preocupa que los sueños que se han hecho realidad, se vuelvan invisibles ante mi existencia, una existencia que a veces pienso que es inercia, costumbre, hábito.
Sin embargo, mi único interés es ser un poco más consciente de mis sueños, especialmente de aquellos que ya son parte de mi realidad. Por eso, los buscaré desde lo invisible, para recordar su significado y existencia.
Cuando tenía cuatro años soñaba ir todos los días a la escuela para colorear, dibujar y en especial para jugar, y mi sueño se hizo realidad, pero nunca pensé en la realidad de mi sueño, sino que empecé a proyectar otro tipo de sueños, a los siete soñaba con unos patines en línea, y mis papas hicieron realidad mi sueño, jugué con mis patines lo mas que pude, me caí, me reí, fui tan feliz con mis patines, pero nunca agradecí la realidad de mi sueño, sino que al contrario, empecé a soñar otro tipo de cosas, a los ocho años soñé con tener un hermanito y mis papas hicieron realidad mi sueño, fui tan feliz cuando él nació, pero, un hermanito no era un juguete, era un ser humano, así, que empecé a sentir celos de él, peleábamos, nos culpábamos, pero también jugábamos y mas que agradecer la existencia de mi hermanito, muchas veces la cuestioné y olvide la perfecta realidad de mi sueño. De los nueve a los doce años soñé cualquier cantidad de juguetes y todos mis sueños se hicieron realidad, pero nunca pensé en todo lo que tuvo que suceder para que mis sueños se hicieran posibles, luego de tener los juguetes en mis manos, olvidaba que esos mismos juguetes eran sueños hechos realidad. A los trece años empecé a soñar con tener una familia amorosa, este sueño se hizo realidad, pero nunca me percate de ello, siempre cuestione y critique y no me detuve a observar a mi familia, y resulta que hace mucho mi sueño era real, no observaba que mis papas se preocupaban cuando me enfermaba, no observaba que me regañaban para que alimentara y fuera sana, mi sueño de tener una familia amorosa era una realidad desde que nací, porque solo con actos de amor se puede criar a un hijo y formar una familia. Nunca me percate de observar a mi gran familia; tengo unas tíos maravillosos, unos que no veo seguido, pero que se que me quieren, unas tías que son unas mujeres bellas, entregadas, luchadoras, amorosas, son mi gran refugio y que quiero demasiado, un tío que se enorgullece de mi, y que celebra mis triunfos, y ni hablar de mis primos, ni en mis sueños eran tan perfectos, son muchos y cada uno de ellos es maravilloso, desde los que me peinaban, pasando por los que me regañaban, pero sin duda alguna terminando en los que me querían, que al fin de cuentas eran todos.

A los 15 años fue la locura total, soñaba con ser, con tener, con querer, con poder, lo soñaba todo. Pero lo que no entendía a esta edad, era, que estos sueños, ya no dependían de mis papas, ni de mi familia. Tal vez por esto los 15 fue un tiempo difícil, porque soñé con muchos amigos, soñé con ser médico, ingeniera genética, científica, soñé con ser bonita, inteligente, capaz, soñé con tener muchas cosas materiales, pero lo soñaba todo a la vez y lo quería todo al mismo tiempo. Soñé tanto, que me decepcione al no tener tangibles mis sueños, y eso en lugar de hacer que reflexionara, solo hacía que soñara más y más. Así que empecé a soñar con personas que me hicieran reír, soñé con personas en las que pudiera confiar, soñé con personas en las que pudiera creer, soñé con personas en las que me pudiera refugiar, soñé con personas que me hicieran feliz, soñé con personas que me ayudaran a ir madurando, soñé con personas de las pudiera aprender, soñé con personas con las que pudiera charlar, soñé todo tipo de personas.
A los 17 años me di cuenta que tener sueños es lo máximo y mas que tenerlos lo realmente maravilloso es poder ir concretándolos en el camino, ir haciéndolos tangibles poco a poco. No fui ingeniera genética porque no era exactamente un sueño. Me pensé y descubrí que mi sueño era el saber, así que camine por el sendero de la vida, encontré a la escuela Normal y me empecé a formar como maestra, cuando estaba en este proceso soñé con una educación que fuera para los seres humanos. Critique, diserté, alegué, jodí, pero solo a los 18 años me di cuenta que estaba rodeada de seres humanos, contaba con unos excelentes maestros, con una calidad de personas, fui tan feliz, sabiendo que era muy afortunada, feliz porque era tangible un sueño.
De ahí en adelante soñar era maravilloso, pero más que soñar, lo maravilloso era poder ir haciendo realidad los sueños. Todo lo que soñé fue tan real, que nunca me percate de lo tangible de mis sueños y esa realidad empezó a hacerse invisible.
Pero hoy, me siento tan orgullosa de los sueños, porque tengo todo lo que he soñado, es más, descubrí que tener sueños es crear la posibilidad de irlos concretando en el camino, pero también, tener el valor de confrontarlos con sus obstáculos e ir haciéndolos tangibles en el contexto de mi propia realidad.
Soñé una educación para los seres humanos y día a día me sorprendo de ir encontrándolos, educación no es una escuela o una universidad, educación son las mismas personas y me siento tan contenta de hallar maestros tan humanos, de hallar personas que sienten, se conmueven, hacen, ese tipo de personas me hacen sentir humana. Soñé con el saber, y cada día enfrento mi sueño a un obstáculo diferente, pero ahí voy, formándome como maestra, soñé con tener muchas cosas y descubrí que un computador no es nada al lado de un gran amigo, o al lado de una gran familia. Soñé con personas que me hicieran reír y en el en colegio y la universidad estaban todas ellas, mis amigas y amigos hacen que me divierta y me goce la vida a punta de sonrisas; soñé con personas en las que pudiera confiar y encontré unas grandes amigas, unas amigas del alma, tan transparentes como el agua de un manantial; soñé con personas en las que pudiera creer y están por todos lados, mis maestros, mis compañeros, mis amigos, mis conocidos, mis familiares; soñé con personas en las que me pudiera refugiar y está mi familia entera, mis papas, mis tíos, mis primos, hasta mis amigos que son una familia que yo forme; soñé con personas que me ayudaran a ir madurando y me encontré con la vida misma; soñé con personas de las que pudiera aprender y encontré a mis grandes maestros, a mis particulares amigos; soñé personas con las que pudiera charlar y mis amigos son excelentes conversadores, mi familia; soñé con personas que me hicieran feliz y soy tan contenta porque las tengo a mi lado. Los sueños si se hacen realidad, el problema es que cuando se obvia la realidad de los sueños, esta empieza a volverse invisible.

martes, 15 de septiembre de 2009

¡Qué nota!, esta nota, para mi profe de las notas

“Cuchilla dictaba historia al resto del bachillerato. Se hacía temer. Era su voz. Su gesto. Su filosa manera de burlarse en el instante menos pensado, de ti, de tus orejas, tu aliento de tetero y tus piernas torcidas, enano ínfimo, pacato, zafio, ¿cuándo aprenderás a pensar?, gili, memo, espantajo, eso nos decía, a gritos”[1].

Este era el profesor cuchilla, el temido, el gritón, el rajón, por el que todos hemos tenido que pasar alguna vez. Sin embargo, en esta ocasión, este no es mi caso.
Mi profe piensa que él es malo y escuelero, pero yo tengo argumentos para demostrar lo contrario.
Primero que todo quisiera aclarar que mi profesor es diferente, ni bueno ni malo, solo diferente, y aunque es criticado por unos, es un gran profesor. Sí, yo sé que hace parciales, que llama a lista y que también pone notas, pero, gracias a él la educación tiene sentido.
Exceptuando los parciales y sus particulares métodos de control, mi profe me ha dado una gran lección sobre educación, lección que él nunca repitió, sino que yo aprehendí desde su actuar. Qué seria de la educación si no existiera la diferencia, qué pasaría si todos los profesores pensaran y actuaran igual.
Hoy me siento orgullosa de decir que mi profe es diferente, y que gracias a él descubrí que la única finalidad de la educación –para mí- es reconocer a las personas como el valor del acto educativo; yo soy diferente de mi profe y mis compañeros también lo son, pero él reconoce en cada uno de nosotros una historia particular, y entiende que cada uno se constituye como actor y constructor de su propia existencia, así que cada quien decide, que importancia darle a sus clases.
Eso es de admirar, porque mi profe nos ve diferentes a todos y de cierta manera, observo cómo en sus clases se reconstruye la vida social, desde la educación que el da, aclaro, su educación es diferente, no por los contenidos, sino porque la educación para él, no es la institución que educa o que forma, sino que educación para mi profe –desde lo que yo percibo- son las personas que viven el acto educativo, de esta manera, mi profe valora la diferencia y es un profe que es y deja ser, que a través de sus clases y su educación permite que nosotros, sus estudiantes pensemos nuestra propia formación.
Volviendo al cuento, cuando digo que he podido deducir a través de mi profe, que la finalidad de la educación es reconocer a las personas como el valor del acto educativo, es porque, me encuentro frente a un profe que piensa, que siente, que se alegra, pero que también se entristece, un profe que sabe que todos sus estudiantes somos humanos y que nos da la posibilidad de pensar y decidir por nosotros mismos sobre los contenidos que él nos da, es decir, nos da la oportunidad de hacer que nosotros decidamos que información es más o menos importante para nuestra formación docente.
Yo he tenido profesores malos y cuchillas, y son profesores en los que a través de sus discursos uno puede observar que están fuera de la idea de reconocer que las personas –estudiantes- tienen mucho que aportar al acto educativo. Son profesores que se dedican a decirle al estudiante lo que tiene que hacer y lo que tiene que saber para poder hacerlo, son profesores que idealizan una sociedad perfecta, un ciudadano perfecto, uno que no se queje, que no piense, que se dedique a hacer lo que le enseñaron. Además esos profes manejan unas particulares relaciones de poder, es decir, un poder que es dirigido, que vigila, que castiga, que sanciona, que cohíbe, un poder que para ellos determina lo correcto y lo incorrecto, lo que se debe hacer y lo que no. Así no es mi profe.
Primero que todo, mi profe nos hace pensar y reflexionar sobre nuestro proceso de formación, el planea meticulosamente los contenidos igual que los parciales, pero solo pretende que nosotros sus estudiantes seamos grandes maestros. Además, cabe aclarar que tal vez mi profe también maneje sus particulares relaciones de poder, el está enfrente de todos, él califica los parciales, él llama a lista, el pone notas, pero hay algo especial en él y, es que, el trata de hacer que el poder sea compartido, lo digo, porque en sus clases, todos tenemos poder para decir o hacer algo.
Ahora bien, mi profe se cree escuelero. No sé a qué se refiere el con esta expresión pero, escuela es la vida misma, la palabra escuela tiene su origen en el termino latino schola -ae ("Ocio, lección, estudio, escuela"), que a su vez proviene del griego σχολή ("Ocio, tiempo libre"). Siendo así, ser escuelero, es ser un gran maestro, pero por ahora, mi profe es un gran profe, sus clases son muy serias y le molesta que alguien coma en clase, prefiere más estudio que ocio, así que por ahora, es mi gran profe.
Nunca entenderé porque los profesores se preocupan tanto por la nota, ni siquiera es importante, no les parece suficiente el número de identidad, sino que se la pasan inventado números para todo, el código, el parcial, el promedio. La evaluación no puede ser cuantitativa porque a los seres humanos no se nos puede reducir a un número. Eso es lo único que no entiendo de mi profe, el habla de corporeidad, de un ser bio-psico-social, de una mirada holística del ser humano, mi profe dice cosas maravillosas y humanas, pero no entiendo porque mi profe me sigue evaluando con números, no entiendo porque para mí profe, yo soy un 2.6. Tal vez nunca lo entenderé, o tal vez, comprenda a mi profe el día en que uno de mis estudiantes no entienda porque le doy un número a lo que él hace.
Para una nota, otra nota.
Jensy CalderónUna profesora en proyecto
[1] Rosero, Evelio José. Cuchilla. Ed. Norma. Bogotá Colombia. Pág. 12