Los sueños… el diccionario, los define como “proyectos, deseos o esperanzas sin probabilidad de realizarse”.
Todos hemos tenido algo que ver con los sueños, desde el sueño de dormir hasta el sueño de imaginar. El sueño es una realidad humana, pero contrario a los que muchos piensan, los sueños son realidades posibles que de tanto obviarlas se hacen invisibles.
Todos los sueños que he tenido se han hecho realidad, pero, me preocupa que de tanto soñar olvide disfrutar de los sueños que ya son tangibles, me preocupa que los sueños que se han hecho realidad, se vuelvan invisibles ante mi existencia, una existencia que a veces pienso que es inercia, costumbre, hábito.
Sin embargo, mi único interés es ser un poco más consciente de mis sueños, especialmente de aquellos que ya son parte de mi realidad. Por eso, los buscaré desde lo invisible, para recordar su significado y existencia.
Cuando tenía cuatro años soñaba ir todos los días a la escuela para colorear, dibujar y en especial para jugar, y mi sueño se hizo realidad, pero nunca pensé en la realidad de mi sueño, sino que empecé a proyectar otro tipo de sueños, a los siete soñaba con unos patines en línea, y mis papas hicieron realidad mi sueño, jugué con mis patines lo mas que pude, me caí, me reí, fui tan feliz con mis patines, pero nunca agradecí la realidad de mi sueño, sino que al contrario, empecé a soñar otro tipo de cosas, a los ocho años soñé con tener un hermanito y mis papas hicieron realidad mi sueño, fui tan feliz cuando él nació, pero, un hermanito no era un juguete, era un ser humano, así, que empecé a sentir celos de él, peleábamos, nos culpábamos, pero también jugábamos y mas que agradecer la existencia de mi hermanito, muchas veces la cuestioné y olvide la perfecta realidad de mi sueño. De los nueve a los doce años soñé cualquier cantidad de juguetes y todos mis sueños se hicieron realidad, pero nunca pensé en todo lo que tuvo que suceder para que mis sueños se hicieran posibles, luego de tener los juguetes en mis manos, olvidaba que esos mismos juguetes eran sueños hechos realidad. A los trece años empecé a soñar con tener una familia amorosa, este sueño se hizo realidad, pero nunca me percate de ello, siempre cuestione y critique y no me detuve a observar a mi familia, y resulta que hace mucho mi sueño era real, no observaba que mis papas se preocupaban cuando me enfermaba, no observaba que me regañaban para que alimentara y fuera sana, mi sueño de tener una familia amorosa era una realidad desde que nací, porque solo con actos de amor se puede criar a un hijo y formar una familia. Nunca me percate de observar a mi gran familia; tengo unas tíos maravillosos, unos que no veo seguido, pero que se que me quieren, unas tías que son unas mujeres bellas, entregadas, luchadoras, amorosas, son mi gran refugio y que quiero demasiado, un tío que se enorgullece de mi, y que celebra mis triunfos, y ni hablar de mis primos, ni en mis sueños eran tan perfectos, son muchos y cada uno de ellos es maravilloso, desde los que me peinaban, pasando por los que me regañaban, pero sin duda alguna terminando en los que me querían, que al fin de cuentas eran todos.
A los 15 años fue la locura total, soñaba con ser, con tener, con querer, con poder, lo soñaba todo. Pero lo que no entendía a esta edad, era, que estos sueños, ya no dependían de mis papas, ni de mi familia. Tal vez por esto los 15 fue un tiempo difícil, porque soñé con muchos amigos, soñé con ser médico, ingeniera genética, científica, soñé con ser bonita, inteligente, capaz, soñé con tener muchas cosas materiales, pero lo soñaba todo a la vez y lo quería todo al mismo tiempo. Soñé tanto, que me decepcione al no tener tangibles mis sueños, y eso en lugar de hacer que reflexionara, solo hacía que soñara más y más. Así que empecé a soñar con personas que me hicieran reír, soñé con personas en las que pudiera confiar, soñé con personas en las que pudiera creer, soñé con personas en las que me pudiera refugiar, soñé con personas que me hicieran feliz, soñé con personas que me ayudaran a ir madurando, soñé con personas de las pudiera aprender, soñé con personas con las que pudiera charlar, soñé todo tipo de personas.
A los 17 años me di cuenta que tener sueños es lo máximo y mas que tenerlos lo realmente maravilloso es poder ir concretándolos en el camino, ir haciéndolos tangibles poco a poco. No fui ingeniera genética porque no era exactamente un sueño. Me pensé y descubrí que mi sueño era el saber, así que camine por el sendero de la vida, encontré a la escuela Normal y me empecé a formar como maestra, cuando estaba en este proceso soñé con una educación que fuera para los seres humanos. Critique, diserté, alegué, jodí, pero solo a los 18 años me di cuenta que estaba rodeada de seres humanos, contaba con unos excelentes maestros, con una calidad de personas, fui tan feliz, sabiendo que era muy afortunada, feliz porque era tangible un sueño.
De ahí en adelante soñar era maravilloso, pero más que soñar, lo maravilloso era poder ir haciendo realidad los sueños. Todo lo que soñé fue tan real, que nunca me percate de lo tangible de mis sueños y esa realidad empezó a hacerse invisible.
Pero hoy, me siento tan orgullosa de los sueños, porque tengo todo lo que he soñado, es más, descubrí que tener sueños es crear la posibilidad de irlos concretando en el camino, pero también, tener el valor de confrontarlos con sus obstáculos e ir haciéndolos tangibles en el contexto de mi propia realidad.
Soñé una educación para los seres humanos y día a día me sorprendo de ir encontrándolos, educación no es una escuela o una universidad, educación son las mismas personas y me siento tan contenta de hallar maestros tan humanos, de hallar personas que sienten, se conmueven, hacen, ese tipo de personas me hacen sentir humana. Soñé con el saber, y cada día enfrento mi sueño a un obstáculo diferente, pero ahí voy, formándome como maestra, soñé con tener muchas cosas y descubrí que un computador no es nada al lado de un gran amigo, o al lado de una gran familia. Soñé con personas que me hicieran reír y en el en colegio y la universidad estaban todas ellas, mis amigas y amigos hacen que me divierta y me goce la vida a punta de sonrisas; soñé con personas en las que pudiera confiar y encontré unas grandes amigas, unas amigas del alma, tan transparentes como el agua de un manantial; soñé con personas en las que pudiera creer y están por todos lados, mis maestros, mis compañeros, mis amigos, mis conocidos, mis familiares; soñé con personas en las que me pudiera refugiar y está mi familia entera, mis papas, mis tíos, mis primos, hasta mis amigos que son una familia que yo forme; soñé con personas que me ayudaran a ir madurando y me encontré con la vida misma; soñé con personas de las que pudiera aprender y encontré a mis grandes maestros, a mis particulares amigos; soñé personas con las que pudiera charlar y mis amigos son excelentes conversadores, mi familia; soñé con personas que me hicieran feliz y soy tan contenta porque las tengo a mi lado. Los sueños si se hacen realidad, el problema es que cuando se obvia la realidad de los sueños, esta empieza a volverse invisible.
Todos hemos tenido algo que ver con los sueños, desde el sueño de dormir hasta el sueño de imaginar. El sueño es una realidad humana, pero contrario a los que muchos piensan, los sueños son realidades posibles que de tanto obviarlas se hacen invisibles.
Todos los sueños que he tenido se han hecho realidad, pero, me preocupa que de tanto soñar olvide disfrutar de los sueños que ya son tangibles, me preocupa que los sueños que se han hecho realidad, se vuelvan invisibles ante mi existencia, una existencia que a veces pienso que es inercia, costumbre, hábito.
Sin embargo, mi único interés es ser un poco más consciente de mis sueños, especialmente de aquellos que ya son parte de mi realidad. Por eso, los buscaré desde lo invisible, para recordar su significado y existencia.
Cuando tenía cuatro años soñaba ir todos los días a la escuela para colorear, dibujar y en especial para jugar, y mi sueño se hizo realidad, pero nunca pensé en la realidad de mi sueño, sino que empecé a proyectar otro tipo de sueños, a los siete soñaba con unos patines en línea, y mis papas hicieron realidad mi sueño, jugué con mis patines lo mas que pude, me caí, me reí, fui tan feliz con mis patines, pero nunca agradecí la realidad de mi sueño, sino que al contrario, empecé a soñar otro tipo de cosas, a los ocho años soñé con tener un hermanito y mis papas hicieron realidad mi sueño, fui tan feliz cuando él nació, pero, un hermanito no era un juguete, era un ser humano, así, que empecé a sentir celos de él, peleábamos, nos culpábamos, pero también jugábamos y mas que agradecer la existencia de mi hermanito, muchas veces la cuestioné y olvide la perfecta realidad de mi sueño. De los nueve a los doce años soñé cualquier cantidad de juguetes y todos mis sueños se hicieron realidad, pero nunca pensé en todo lo que tuvo que suceder para que mis sueños se hicieran posibles, luego de tener los juguetes en mis manos, olvidaba que esos mismos juguetes eran sueños hechos realidad. A los trece años empecé a soñar con tener una familia amorosa, este sueño se hizo realidad, pero nunca me percate de ello, siempre cuestione y critique y no me detuve a observar a mi familia, y resulta que hace mucho mi sueño era real, no observaba que mis papas se preocupaban cuando me enfermaba, no observaba que me regañaban para que alimentara y fuera sana, mi sueño de tener una familia amorosa era una realidad desde que nací, porque solo con actos de amor se puede criar a un hijo y formar una familia. Nunca me percate de observar a mi gran familia; tengo unas tíos maravillosos, unos que no veo seguido, pero que se que me quieren, unas tías que son unas mujeres bellas, entregadas, luchadoras, amorosas, son mi gran refugio y que quiero demasiado, un tío que se enorgullece de mi, y que celebra mis triunfos, y ni hablar de mis primos, ni en mis sueños eran tan perfectos, son muchos y cada uno de ellos es maravilloso, desde los que me peinaban, pasando por los que me regañaban, pero sin duda alguna terminando en los que me querían, que al fin de cuentas eran todos.
A los 15 años fue la locura total, soñaba con ser, con tener, con querer, con poder, lo soñaba todo. Pero lo que no entendía a esta edad, era, que estos sueños, ya no dependían de mis papas, ni de mi familia. Tal vez por esto los 15 fue un tiempo difícil, porque soñé con muchos amigos, soñé con ser médico, ingeniera genética, científica, soñé con ser bonita, inteligente, capaz, soñé con tener muchas cosas materiales, pero lo soñaba todo a la vez y lo quería todo al mismo tiempo. Soñé tanto, que me decepcione al no tener tangibles mis sueños, y eso en lugar de hacer que reflexionara, solo hacía que soñara más y más. Así que empecé a soñar con personas que me hicieran reír, soñé con personas en las que pudiera confiar, soñé con personas en las que pudiera creer, soñé con personas en las que me pudiera refugiar, soñé con personas que me hicieran feliz, soñé con personas que me ayudaran a ir madurando, soñé con personas de las pudiera aprender, soñé con personas con las que pudiera charlar, soñé todo tipo de personas.
A los 17 años me di cuenta que tener sueños es lo máximo y mas que tenerlos lo realmente maravilloso es poder ir concretándolos en el camino, ir haciéndolos tangibles poco a poco. No fui ingeniera genética porque no era exactamente un sueño. Me pensé y descubrí que mi sueño era el saber, así que camine por el sendero de la vida, encontré a la escuela Normal y me empecé a formar como maestra, cuando estaba en este proceso soñé con una educación que fuera para los seres humanos. Critique, diserté, alegué, jodí, pero solo a los 18 años me di cuenta que estaba rodeada de seres humanos, contaba con unos excelentes maestros, con una calidad de personas, fui tan feliz, sabiendo que era muy afortunada, feliz porque era tangible un sueño.
De ahí en adelante soñar era maravilloso, pero más que soñar, lo maravilloso era poder ir haciendo realidad los sueños. Todo lo que soñé fue tan real, que nunca me percate de lo tangible de mis sueños y esa realidad empezó a hacerse invisible.
Pero hoy, me siento tan orgullosa de los sueños, porque tengo todo lo que he soñado, es más, descubrí que tener sueños es crear la posibilidad de irlos concretando en el camino, pero también, tener el valor de confrontarlos con sus obstáculos e ir haciéndolos tangibles en el contexto de mi propia realidad.
Soñé una educación para los seres humanos y día a día me sorprendo de ir encontrándolos, educación no es una escuela o una universidad, educación son las mismas personas y me siento tan contenta de hallar maestros tan humanos, de hallar personas que sienten, se conmueven, hacen, ese tipo de personas me hacen sentir humana. Soñé con el saber, y cada día enfrento mi sueño a un obstáculo diferente, pero ahí voy, formándome como maestra, soñé con tener muchas cosas y descubrí que un computador no es nada al lado de un gran amigo, o al lado de una gran familia. Soñé con personas que me hicieran reír y en el en colegio y la universidad estaban todas ellas, mis amigas y amigos hacen que me divierta y me goce la vida a punta de sonrisas; soñé con personas en las que pudiera confiar y encontré unas grandes amigas, unas amigas del alma, tan transparentes como el agua de un manantial; soñé con personas en las que pudiera creer y están por todos lados, mis maestros, mis compañeros, mis amigos, mis conocidos, mis familiares; soñé con personas en las que me pudiera refugiar y está mi familia entera, mis papas, mis tíos, mis primos, hasta mis amigos que son una familia que yo forme; soñé con personas que me ayudaran a ir madurando y me encontré con la vida misma; soñé con personas de las que pudiera aprender y encontré a mis grandes maestros, a mis particulares amigos; soñé personas con las que pudiera charlar y mis amigos son excelentes conversadores, mi familia; soñé con personas que me hicieran feliz y soy tan contenta porque las tengo a mi lado. Los sueños si se hacen realidad, el problema es que cuando se obvia la realidad de los sueños, esta empieza a volverse invisible.
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