miércoles, 18 de noviembre de 2009

Alguien nos ha manejado desde el pasado: el presente y el siglo XXI son como resultado la desmodernización


Colombia es un país que ha estado estancando en la desmodernización[1] desde hace varios siglos atrás. La pobreza y la violencia actual que vive nuestro país no son más que el desencadenamiento de numerosos problemas que nuestra sociedad nunca afronto con valentía y sensatez y ha venido prefiriendo que otros que solo se reducen a un conjunto de mercados o a unas acciones racionales que buscan un placer individual se dediquen a “solucionar” los problemas de la comunidad.
En el siglo XIX, la sociedad colombiana empieza a formar entre ella misma una “identidad comunitaria”, en donde la vida privada de cada uno de los colombianos empezó a ser invadida por una cultura de masas, entonces, esta identidad comunitaria se cerró bajo el poder de los terratenientes y del clero. La iglesia y el estado se confundieron en una amalgama indiferenciada y nefasta. La escuela, una institución que estaba encargada de la educación empezó a perder su estructura clásica, paso a ser manejada por la iglesia y esta hizo desaparecer algunas normas y valores sociales que tenia. Además, la familia, otra institución importante empezó a perder sus valores, las conquistas elementales de la sociedad liberal, como el matrimonio civil y el divorcio, trajeron consigo violencia familiar, irrespeto a las creencias ajenas y la guerra civil (conocida como la violencia), la cual se configuró en una inmensa guerra religiosa, hecha de fanatismo y de ceguera brutal, y llego a extremos monstruosos, teniendo la reconocida presencia de la iglesia como uno de sus principales promotores. Colombia se convirtió en uno de los países más centralistas y conservadores del continente.
Esta desaparición de valores empezó a traer consigo la desocialización. El sistema de protección social se empezó a ver amenazado, ya que se empezó a vivir en un mundo de mercados, de comunidades y de individuos, empezó a desaparecer el mundo de las instituciones donde antes se había vivido. La modernidad se desarrolló tanto que la sociedad disminuyó el control sobre sí misma y se rompieron los controles sociales y culturales que la regulaban.
Pero como la guerra estaba trazada entre dos partidos –liberal y conservador- Un sector del liberalismo acaudillado por Alfonso López Pumarejo intentó una reforma democrática que favoreciera la industrialización, que modificara el régimen de propiedad sobre la tierra, que modificara las relaciones entre el estado y la iglesia, y que abriera el camino para la adecuación de la sociedad colombiana a algunas de las tendencias mundiales del siglo, se pretendían que el país entrara en la globalización.
Esta era solo una reforma moderada, pero naturalmente como el país estaba dirigido por antimovimientos sociales, se desato una inmediata contrarreforma, que trajo violencia antiliberal a los campos y empezó a sembrar el origen de algunos males futuros. El país se resistía al cambio y su reacción despertó nuevas insatisfacciones.
Según William Ospina, grandes esfuerzos históricos intentaron cumplir la imperiosa labor de afirmarse en una tradición y construir una patria, sin embargo, Colombia sigue siendo un país sin un plan de desarrollo sensato y propio, y ello, porque en realidad Colombia esta regida por un estado que representa sólo intereses mezquinos y esta hecho para defenderlos.
Es por ello que empezó a verse una globalización, una economía global que, por si misma era la fuerza dominante que no estaba dirigida por algún actor real, entonces, la sociedad por si sola empezó a caminar hacia su propia destrucción, sin saberlo, sin pensar en ello.
Ahora bien, cada uno de los partidos (liberal y conservador) llego a odiar o a menospreciar a su adversario, se empiezo a ver al adversario como un obstáculo que tenían que eliminar para llegar cada quien a su objetivo. Y es precisamente por esto que asesinan a Gaitán, porque los dos, rojo y azul, no podían permitir que el poder quedará en manos de alguien que no era de los suyos y que era de la democracia. Pues como respuesta a la violencia antiliberal, el sector popular del liberalismo emprendió una defensa de los campesinos perseguidos, que rápidamente fue considerándose como una enorme rebelión popular bajo la orientación del caudillo Jorge Eliécer Gaitán. El entendió que aquel bipartidismo aristocrático cuyos jefes formaban en realidad un solo partido de dos caras, hecho para saquear el país y beneficiarse de él a espaldas de la sociedad, era aquello que no permitía a las personas ser sujetos, actores de su propia existencia ni de su historia, ese era el principal enemigo de la sociedad colombiana.
Gracias al asesinato de Gaitán el pueblo pudo revaluarse un poco y comprender que el poder por dirigir era un negocio y una guerra trazada entre estos dos colores y por ello las personas tuvieron conciencia para protestar y todo este deseo de hacer algo para cambiar la historia de su país trajo consigo una contrarrevolución, que empezó con los incendios, rapiñas y estragos en Bogotá, gritando por motivo el asesinato de Gaitán. Este crimen produjo en todo el país un espontáneo levantamiento hecho de frustración y de desesperanza, pero incapaz de grandes propósitos y aún de trazarse nobles tareas inmediatas, eran muchos quienes pensaban en lo injusto que habían sido con el país, pero muy pocos los que querían dejar de ser títeres de estos partidos, ante tanta violencia la gente prefirió la pasividad y dejar que cualquiera se hiciera cargo de ellos.
Como era de esperarse, estos intentos de protesta alertaron a los dueños del país, y debido a esto, comenzó también la segunda fase de la contrarrevolución, ya que advertidos del peligro de un movimiento popular, los partidos políticos tradicionales que eran los mismos antimovimientos socialistas se lanzaron a la reconquista de sus huestes y se esforzaron por contrarrestar los efectos del discurso de Gaitán. Entre 1945 y 1965 Colombia vivió una verdadera orgía de sangre que marcó desalentadoramente su futuro. El gobierno conservador había abanderizado la policía para que hostilizara a los liberales y, estos a su vez reaccionaron armándose, y empezaron a ver en todo conservador un enemigo. Aunque tristemente, esta fue una violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, porque mientras ellos se mataban, los ricos y los poderosos de ambos partidos los incitaban y financiaban su rencor. Esta violencia despobló los campos de Colombia e hizo crecer las ciudades con millones de desplazados arrojados a la miseria. Y lo más nefasto, es que esta guerra cesó cuando Alberto Lleras y Laureano Gómez se abrazaron y se propusieron crear el pacto aristocrático, llamado “Frente Nacional”, mediante el cual los instigadores de la violencia se beneficiaron de ella y se repartieron el poder durante 20 años, desterrando toda oposición, cerrando el camino de acceso a la riqueza para las clases medias emprendedoras, y manteniendo a los pobres en condiciones de extremo desamparo mientras acrecentaban hasta lo obsceno sus propios capitales.

Los individuos amenazados en primera instancia por la violencia y en segunda por la sumisión ante la ley de dios dejaron de ser títeres, pasaron a ser muertos, por que por lo menos los títeres tienen participación, pero ellos no, quedaron despojados de cualquier iniciativa de participar, prefirieron regalarle sus vidas y su país a una globalización que no tenía un actor real, todo lo que estaba pasando en el país era provocado por ellos, por su miedo de sentirse dueños de sus actos y por ello el país paso a ser un reflejo de ellos mismos, paso a ser una republica que hablaba de democracia donde los que se morían de hambre eran mas de la mitad, pero para ellos mientras existiera alguien arriba en el poder podrían sentir que vivían en un país con democracia, que tristeza porque sin que ellos mismos lo supieran, se empezó a deteriorar desde entonces la participación de los colombianos como sujetos políticos, pues los dos colores que siempre han regido a Colombia hicieron que cada hombre olvidará que podría ser actor su propia historia y de la de su país, y los envolvieron y se dejaron envolver en una cultura de masas, en donde lo mas desalentador, no era que unos subieran donde el pueblo nunca podría estar, no, lo mas desalentador era que pensaran que ellos hacían democracia y es en nuestro pasado donde se tergiverso este concepto y actualmente nadie hace nada para reivindicarlo, para darle su valor y su significado real.
Debido a que el Frente Nacional, le ideo al estado la oportunidad de ser considerado como un instrumento para garantizar privilegios; solo permitió iniciativa económica en el ámbito de las clases, familias y empresas tradicionalmente emparentadas con el poder, y cerró las posibilidades de acceso a la riqueza a las clases medias emprendedoras, persistiendo en la política de negar el crédito y la capitalización de las clases humildes. Esto llevo al estado a la incapacidad de garantizar fuentes de trabajo para las multitudes que seguían llegando a los grandes centros urbanos, cerrándoles a los pobres la posibilidad de acceso a niveles mínimos de vida y condiciones mínimas de dignidad, permitiendo el crecimiento de cinturones de miseria alrededor de las ciudades.
Todo lo que somos socialmente desde entonces es fruto del frente Nacional, es una historia que tiene como resumen la desmodernización. Esos 20 años de frente nacional trajeron algunos de los males mayores de la sociedad colombiana actual, males que se sumaron a los muchos que ya arrastrábamos desde los viejos tiempos, para conformar el cuadro de impotencia y de desesperación que ahora tenemos ante los ojos. Como se prohibió toda oposición legal -cosa que solo puede ocurrir en las dictaduras más agrestes-, surgió y se fortaleció la oposición ilegal, la oposición armada, que ha crecido hasta ser dueña de la mitad del país, que nació promulgando ser un movimiento revolucionario que cambiaría la sociedad por otra mejor, pero no era mas que una utopía y en el fondo realmente estaba inspirada por los mismos principios de los partidos de siempre.
Resulta asombroso que quienes precipitaron al país en ese horror sean los mismos que siguen dirigiéndolo, sean los mismos por quienes siguen votando en las elecciones, aquellos cuyo discurso es el único que impera en la sociedad, aquellos que se resisten a creer que si bien se han enriquecido, han fracasado ante la historia; que tuvieron el país durante mas de un siglo y que el resultado de su manera de pensar y de obrar es esto que tenemos nosotros: la violencia, caos, corrupción, inseguridad, cobardía, miseria y la desdicha de millones de seres humanos.
Lo más asombroso es que a pesar de ya haber transcurrido unos siglos, nosotros sigamos marchando por el camino que alguna ves delimitaron para nosotros, sigamos confiando en un estado que no nos deja ser libres, sigamos respetando unas reglas que nos impiden hablar y existir, es asombroso que sigamos asistiendo a las elecciones y poniendo en el poder a los mismos de siempre a aquellos que nos ofrecen acabar la violencia y traer la paz, que desastre de país, nos dicen mentiras obvias y como tontos las seguimos creyendo, como si paz significará seguir aumentando la deuda externa, o darle mejores oportunidades a los corruptos mientras que los honestos siguen muriéndose de hambre, como si paz significara acabar con los parques naturales, como si paz significara acabar con el trabajo y el cultivo del campesino, como si paz significará acabar con las armas, no es casualidad que una colombiana haya escrito en sus canciones “bruta, ciega, sorda, muda”, como tampoco es casualidad que democracia rime con aristocracia ni que desmodernización rime con corrupción.
¿Cómo es posible que día por día se siga repitiendo la historia de nuestro país? ¿Cómo es posible que sigamos estando petrificados ante lo que sucede diariamente? ¿Cómo es posible que sigamos creyendo tantas mentiras? ¿Cómo es posible que sigamos eligiendo a aquel que nos promete paz? La paz no es acabar con las armas, la paz no es una venganza personal, la paz es un movimiento que no esta al servicio de un modelo de sociedad perfecta, sino que esta directamente dirigido hacia la afirmación y defensa de los derechos del sujeto, de su libertad y su igualdad, la paz es tal ves el camino para salir de la desmodernización en la que estamos es lo que llena el espacio que ha quedado vació por la desaparición del sujeto político, es decir, la paz es el deseo de cada individuo de ser actor de su existencia. Si se desea realmente buscar la paz y no seguir en decadencia, se debe realizar la reconstrucción de la vida social, de la acción política y la educación en torno a la idea del sujeto, en donde a su vez, la comunicación entre los individuos solo puede realizarse si cada individuo reconoce al otro como sujeto, es decir, como un ser que combina libremente identidad cultural e instrumentalidad en la construcción de una vida individuada, sujetos que dejan ser a los otros, sin dejar de ser ellos mismos, apelando a una democracia de la igualdad y a un deseo por existir. Tanto el Sujeto como la sociedad democrática sólo pueden existir por la combinación de tres elementos: el Reconocimiento de la diversidad, la compatibilidad entre diversidad y especificidad (actividades independientes de las culturas) y el reconocimiento de unos derechos humanos fundamentales (reconocimiento del Sujeto independiente)

En resumen, la identidad del Sujeto sólo puede construirse mediante tres fuerzas: primera, el deseo personal de conservar la unidad de la personalidad, desgarrada entre el mundo instrumental y el mundo comunitario; la segunda, la lucha colectiva e individual contra los poderes que transforman la cultura en comunidad y el trabajo en mercancía y, la tercera, el reconocimiento interpersonal del “Otro” como Sujeto.
De esta manera, se puede concebir al Sujeto como único defensor, en primer lugar, de su propia degradación y en segundo lugar, como único defensor de un universo en plena descomposición y en regresión acelerada.
Jensy Calderón



BIBLIOGRAFÍA

· Touraine Alain. “¿Podremos vivir juntos?”. París. 1997.
· Ospina William. Colombia el proyecto Nacional y la franja amarilla?. Colección milenio. Grupo editorial norma S.A. 1999.
· Margarita peña. “Colombia su historia y geografía”.editorial Norma, Bogotá Colombia.1976.
· Zuleta Estanislao. “Educación y democracia”. Bogotá: fundación Estanislao Zuleta, 1995.
[1] Se entiende por desmodernización la disociación de la economía y las culturas y por la degradación de la una y de las otras. Sus dos aspectos principales son la «desinstitucionalización» y la «desocialización». Las instituciones, como la familia o la escuela, pierden su estructura clásica y comienzan a desaparecer normas y valores sociales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario